La cajita de besos (microcuento)
Por mi cumpleaños me regaló una cajita preciosa.
Allí fui guardando una colección de besos. Los iba escondiendo y los repartía ordenadamente por las esquinas y bajo la tapa.
Acudía a ella cada vez que sentía añoranza o soledad. Este rito les ponía muy contentos a los besos porque de repente cobraban vida.
Había besos fanfarrones, dulces, suntuosos, tiernos, peligrosos, soberbios, apasionados, algún que otro robado, incluso había besos de AMOR.
Sin embargo, los que esperaban en el doble fondo eran los más especiales. ¿Por qué? - querréis saber. Pues porque esos, precisamente esos, sí fueron dados.
Y al hacerlo habían pasado a la categoría de recuerdos. Y como todos sabéis, los recuerdos viven en el corazón de las personas y no en cajitas de madera con doble fondo.










trovadora dijo
Mmmm, que dulce...
Lo cierto es que nuestros corazones son cajitas de emociones, y cuanto mas llenas están mas vida hay en nosotros.
Besos descubiertos que los puedas guardar en tu cajita-corazón.
27 Marzo 2008 | 06:27 PM