Prueba superada
Es la primera vez que salgo siguiendo a Madrás, mi maestro. Él no lo sabe, pero tengo vértigo. Haber alcanzado esta terraza no me ha supuesto gran esfuerzo. Soy joven y ágil. Me siento en plenas facultades. Lo demostré el otro día en el árbol del parque. Pero esto de hoy es otra cosa. No hay ramas a las que agarrarse y la altura es considerable. Madrás, que tiene fama de pendenciero, salió elegido en la reunión del garaje como mi guía. Yo hubiese preferido a Leo, pero le tocó emparejarse con Barrabás, íntimo amigo mío, casi hermano. Esta noche ha llovido ligeramente. Algo que no me favorece en absoluto. Pero pienso para mis adentros “Si él puede, yo he de poder”. Claro que él no padece vértigo, añado luego. De un salto nos plantamos en el alféizar del terrado. En este pueblo pocas casas lucen tejados de teja roja. La pizarra, por supuesto, no quiero ni verla. Sigo sus pasos con precaución, pisando donde él pisa. Procuro no mirar abajo so pena de que un mareo imprevisto me deje KO y pierda el equilibrio. Atravesamos cinco o seis casas más con el cielo ya despejado y el universo de estrellas floreciente sobre nuestras cabezas. - ¿Estás bien? –me pregunta sin mirar atrás. - Sí – me apresuro a responderle, sin mirar a ninguna parte. Y descendemos elegantemente por una cuesta que yo no conocía. He de decir que fue la primera y la última vez que caté las alturas. Mi vida hasta ahora ha transcurrido felizmente con mis almohadillas pisando tierra… ¿Quién dijo que fuera fácil ser gato?





andaja dijo
Superando nuestros temores para seguir avanzando, me gusta. No me esperaba el final y deja muchas cosas a la imaginación que es lo bonito de las historias. Y me apetece imaginar que la convirtieron en gato en esa reunión que hubo en el garaje.
Un beso.
1 Abril 2008 | 12:47 PM